ZEBADÚA PREFIRIÓ TRAICIONAR, QUE IR A LA CÁRCEL COMO ROSARIO ROBLES

Emilio Zebadúa, ex oficial mayor de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), declaró que el dinero desviado a través de la Estafa Maestra se utilizaría supuestamente para pagar compromisos y deudas de la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto. En su declaración también se involucra directamente a Rosario Robles y Luis Videgaray.

El exfuncionario ahora busca el criterio de oportunidad convirtiéndose en testigo colaborador de la Fiscalía General de la República (FGR). Su declaración fue mencionada en la audiencia inicial de Enrique González Tiburcio, ex subsecretario de Ordenamiento Territorial de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu). A este último se le acusa de uso indebido de atribuciones y facultades en el caso de la Estafa Maestra.

Zebadúa declaró que desde 2012 y bajó las órdenes de Rosario Robles se inició una estrategia de suministro de recursos públicos de la Secretaría de Hacienda autorizados por Luis Videgaray. Dicha estrategia fue por más de mil 267 millones de pesos asignados a través de la “Cruzada contra el Hambre”. Sin embargo, los recursos se destinarían para el pago de deudas y compromisos de la campaña electoral de Peña Nieto en 2012.

Según la FGR, el ex oficial mayor declaró que Rosario Robles tenía conocimiento de las irregularidades detectadas por la Auditoría Superior de la Federación. Estas irregularidades se se detectaron sobre los convenios de colaboración con entidades públicas, a través de los cuales se desviaron recursos en la Estafa Maestra. Estas anomalías son las que mantienen a Robles en prisión preventiva.

En el caso de González Tiburcio, se le vinculó a proceso por considerar que desvió más de 42 millones de pesos a Contabilidad y Soluciones INNER y más de 139 millones a Asesores Contables Administrativos VICMA. Estos desvíos presuntamente se efectuaron tras firmar un convenio entre la Sedatu y la Universidad Politécnica Francisco I. Madero de Hidalgo en enero de 2016 para la realización de diversos servicios para el Centro Ciudad de las Mujeres por un total de 185 millones 839 mil pesos. La institución educativa subcontrató los servicios de estas dos empresas privadas, modus operandi de la Estafa Maestra.

Se considera que los recursos se desviaron debido a que dos años después la Sedatu entregó al Centro Ciudad de las Mujeres una computadora con una aplicación que no era funcional. Cuyo desarrollo formaba parte del servicio contratado con la Universidad.

F: Polemón

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